12.30.2009

Pasado

Mi padre me regaló un reloj de pared. Suena fuerte, demaciado, literalmente suena todo el tiempo. Debo poner música para no escucharlo, pero cuando acaba una canción, el tic tac es como navajasos en el aire. Me paralizo, me imagino a un Pollock ojeroso e incansable derramando pintura por el suelo al ritmo del segundero o a una ardilla arañando incisivamente la pared. He pensado quitarlo pero mi padre creería que no aprecié su regalo, así que mejor pongo música otra vez. Ahora que acaba el año hubiera querido decir algo con placer a cerca del tiempo pero es obvio que no puedo. Tacita Dean (Canterbury, Inglaterra, 1965) lo hará por mí. Sus videos dicen del tiempo lo que ni la foto ni la pintura pudieran decir. Tacita Dean me salva del segundo anterior. Feliz año, Pasado.





12.20.2009

hacia dónde miran los viajeros



Vacaciones. Me instalo en el invierno y vuelvo a dibujar. Anoche, charlando con Paula en su pequeño jardín, admiré la persistencia de Tamayo, la grata sentencia de las ocho horas para pintar. Los movimientos orgánicos de la propia pintura de Paula, los motivos de su línea, los viajes, la infancia del dibujante, el amor. Paula desde su silla miraba lejos y en la longitud de su mirada podía verse su país. La noche se tendió sobre el jardín con un frío y un vino que nos volvía un poco más vitales. O por lo menos lo sentí así al mirar que todos tenían esa sonrisa leve sobre el rostro, la sonrisa urbana (hacia el oído derecho, como dice el Nada Guapo que sonríen en Bačka), bajo las lucecitas del jardín.

Pintar.

.

12.11.2009

el nido vacío

Para Carmen Roig y Rocío Romo


“Si no podemos recordar lo que vivimos por lo menos recordamos lo que hubiésemos querido vivir” (el nido vacío, 2008).

Ahora mismo, por ejemplo, puedo suplantar el recuerdo de esta mañana por mi deseo de una mañana, y creo que si lo hago, probablemente recuerde no lo que fue sino lo que desee. Yo siempre deseo una mañana. Ese asunto del café sobre la mesa, la charla con la voz amanecida, el diario, poner algo de música, el desayuno.

Lo que no fue puede ocupar -a fuerza de desearlo- un lugar en la memoria. Esa es la gran, la bella trampa.

...

Anoche, mientras la luz de los faros de los coches se colaba por la ventana y se prolongaba por las paredes de la habitación, yo desaparecía del cuarto y aparecía en el agua, y con la misma torpeza de un recuerdo perdía las sandalias en el mar. Las buscaba entre las olas mientras una chica, bastante divertida por la hazaña, me daba pistas sobre donde podrían estar. Ella reía. Yo hundía las manos en el agua.

A unos metros dos niñas flotaban, se tomaban de los brazos y sumergían al mismo tiempo sus cabezas en el mar.

12.09.2009

de fotos en la prepa


Anamar Villalpando. Hermosillo, 2009.


Rafael Torres Romo. Hermosillo, 2009.


Mariana López. Hermosillo, 2009.


Edgar Arvayo. Hermosillo. 2009



Después de un aventurado (por decirlo bonito) semestre los chicos de la prepa Paulo Freire expondrán fotografía este viernes 11 de diciembre, la expo será tempranito a eso de las 11:30 a.m., en los pasillos de la prepa. Aquí arriba una muestra de los trabajos. Están coordialmente invitados.

Preparatoria Paulo Freire
Ave. Pino Suárez, 155. Col. Centro
Hermosillo, Sonora


*Diseño de invitación a cargo de los alumnos de tercer semestre.

10.07.2009

8.20.2009

Invitadísimos!



Proyección del video

Naturaleza y procedimientos experimentales en la pintura de Oaxaca

Realizadora: Venecia López

Duración: 35 minutos

Jueves 20 de agosto, 20:00 horas

Sala de Video Cine Alejandro Parodi Montaño

Casa de la Cultura de Sonora

Bulevar Agustín de Vildósola y avenida Cultura sin número

Colonia Villa de Seris

Sinopsis

A lo largo de la historia, con momentos más o menos significativos, los artistas han realizado elecciones en sus procedimientos y materiales de trabajo, a veces deliberadas a veces instintivas, en base a metodologías aportadas por la cultura de la época. Estas elecciones son un reflejo de la naturaleza, el entorno inmediato, la historia, y el bagaje de una cultura enriquecida por la experiencia de la actividad humana, en este caso concretamente de la pintura. Oaxaca es tierra de pintores, por ello he iniciado este proyecto recorriendo cámara en mano los talleres de un grupo de artistas de diferente trayectoria y edad, para capturar su testimonio a cerca de la técnica y los procesos de aplicación, pues, además de ser la pintura Oaxaqueña un patrimonio de experiencias teóricas y prácticas, la conexión del procedimiento pictórico con el entorno inmediato enriquece la lectura de esta actividad humana, claramente vigente entre las prácticas artísticas contemporáneas.

*Apoyado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora en el proyecto Aspectos técnicos y espirituales de la pintura contemporánea


7.07.2009

Einfülung sándwich o de perdida hubiese hecho el voto nulo

Hubiera preferido no volver temprano a casa. El barrio está vacío y siento un charco en los ojos. En ambos ojos. He contado mis pasos como si fuera delito. En silencio. Deseando que nadie escuche. Llego a casa. Hago un nudo en la cortina y miro la escasa gente que anda por la calle. Es día de elecciones. La desazón es absoluta. Voté después de leer veintitrés razones para no hacerlo. Pero qué importa en realidad. El centro está muerto. El teléfono público afuera es de los objetos más tristes que he visto en mucho tiempo. Einfülung o más bien proyección sentimental. Explicaba tras sus lentes el profe de la facultad de Bellas Artes. Se dice cuando un artista dota de sus emociones a su obra. Pareciera fácil penetrar las cosas con la emoción. Einfülung la lámpara. Einfülung el lápiz. Todo es tan triste. Si soy bipolar seguramente este lápiz sonreirá en un momento. Miro con atención la goma rosa.
Nada.
Suena el teléfono. Suena otra vez. El cielo afuera proyecta una luz naranja sobre las paredes de enfrente. Es Do. Lo sé. Einfülung Do. Debiera contestarle y quizá por eso dejo que siga sonando. Si esto fuera un sueño seguro contesto. Pero no es un sueño. Por fin respondo: Einfülung Do. Do dice: ¿Qué?
Cuantas ganas de contarle a Do lo que pasa por mi cabeza. Por mi cuerpo. Y digo nada y le invito un café mientras me concentro en retener en los dedos la forma del teléfono. Nada. Hace viento. Afuera la basura corre como bichos gigantes por la calle. No quiero ver las noticias porque voté y me abruma saber que veré el fallido reflejo de mi acto en la tele.
Do.
Me intriga tanto pensar en el mecanismo de vida de Do. A qué hora se levanta. Qué hace. Qué se prepara para el desayuno. Adoro los desayunos. Qué zapatos usa. Cómo mira a los extraños en el metro. Me abstengo. Me abstengo de pensar en Do mientras hago un sándwich. Me concentro en el pan. Ya está. Enciendo la tele. Me siento estúpido. Ganará el de siempre.
El candidato.
Einfülung el mundo. Me veo en cada cosa. Me veo en los demás. El lustrador de zapatos. El pintor. El repartidor de pizza. Esa mujer que camina en zapatillas. Somos una cosa triste. El teléfono parece mirarme desde afuera. Einfülung. Muerdo mi sándwich con coraje. Me acuesto en el suelo. Pasa una cucaracha cerca. Es grande y ocupada. La envidio.
Do.
De nuevo me engancho a Do. Va en el metro. Me pregunto por qué arruga el entrecejo. Qué mira. El viento mueve torpemente la cortina. Quisiera decirle a alguien cuanto siento. Me atemorizan los ruidos de la casa. Se me olvidan. Crujen las bisagras de la puerta. Cierro los ojos. Pienso en ese petirrojo que nos cantaba en el parque aquella tarde. La sonrisa de Do.
Despacio.
Muerdo el sándwich.

6.14.2009


viajero por la cremallera. grafito sobre papel. 2009


por el lugar equivocado. acrílico sobre tela. 2009
Descansan en la reja guantes de plástico, trapos, herramientas
duermen una sobre otra las bicicletas
en la esquina donde los pájaros practican aterrizajes de emergencia
caen las hojas sobre el breve cuerpo de las hormigas
haciendo apenas un crujido que me hace pensar en la sordera de los viejos
por el patio dejo pasar los fantasmas
como dejo pasar la tarde
mirando la humedad de los trapos en silencio
mirando las esquinas como nunca antes
con esa luz que inunda
que despeña las paredes
que me rompe y extravía como un barco que fracasa
recojo con la mirada los bordes
de mí
de la pintura descarapelada
de algún recuerdo
mientras el televisor repite la muerte tras ese ruido que es como la nieve
y yo miro la cuarteadura más profundo
como rehaciendo en los ojos un incendio
y en el patio del vecino la música lejana y sola
me vuelve lejana y sola
y la ciudad se nubla
quizá para que podamos mirar hacia arriba
y pensar en los niños
y alcanzar con los ojos algo de cielo
mientras las sirenas llenan las calles
y detrás de las sirenas el grito
y detrás del grito el ruido de una silla que se arrastra
el crujido de las hojas que caen sobre la brevedad de las hormigas
la voz de la reportera que en el televisor acierta tras el ruido una palabra
ceniza
qué podremos amar
qué podremos mirar
ahora
en las nubes
el corazón es un barco que fracasa

5.10.2009

epitelus

Mi casa se llama epitelus. Por la vereda del cerro mi casa se hace polvo tiernamiente. Mi casa se llama por fin. Es amarilla, del amarillo más feo que existe, tiene paredes de piedra y una chimenea que cambiaría por un miniesplit. Tiene taller y un patio que atardece bajo la luz que se cuela por la bugambilia, ahí habitan insectos que a menudo dan mordidas a los porros que dejan mis amigos bajo las piedras. Mi casa es una mecedora, un libro, una sonrisa. Desde afuera cae la noche y se ve como nace la luna entre las dos antenas que titilan sobre el cerro. Desde ahí baja la violencia, las piernas, la alegría. Y todo la noche la policia y las barredoras, hasta abrir los ojos, la caricia, y de nuevo el sol que ablanda las cosas, los dibujos que vendrán.

5.02.2009

onírico


Se suspendió la danza en el desierto. Me siento por fuera de casa a esperar lo que será de esta noche sin baile. Ahora la calle está vacía. Un grupo de peatones con tapabocas verdes me sacuden del letargo para llevarme a ese otro cuento que se teje en el aire de México. Un cholo les saca la vuelta con su bicicleta, va cantando ‘sólo tú’ mientras dibuja signos sobre el asfalto cual si bailara un vals con la bici. El cholo se pierde en la calle que sube al cerro, yo sonrío por el gesto romántico e imagino que los viandantes de la boca escondida también sonríen.

3.27.2009

deliberadamente pobre

"Soy sólo un observador de personas, pero uno muy bueno".
Miroslav Tichý
La cámara de Diógenes
Vive rodeado de desechos, de muebles rotos, cacharros y caos,
entre libros, papeles, fotos y lienzos tirados por el suelo, entre la mugre y la
miseria. Miroslav Tichý (Moravia, 1926) decidió automarginarse en los años
sesenta y el tiempo no ha logrado más que radicalizar su posición. Lo ha hecho
pacíficamente, sin alardes ni rabia. Del mismo modo en que fue tomando fotos de
la gente -sobre todo mujeres- de Kyjov, su ciudad, con cámaras hechas a mano,
deliberadamente pobres, como él. Casi nada es casual en el aparente descuido o
dejadez de este hombre y su entorno. Tichý es un nuevo Diógenes, el filósofo
cínico que vivía dentro de un tonel haciendo de su indigencia virtud. Hace unos
años fue "descubierto" por el pope del arte contemporáneo Harald Szeemann, que
organizó su primera muestra internacional en Sevilla, durante la Bienal de Artes
de esa ciudad, en 2004. El año pasado, el Centro Pompidou de París le dedicó una
retrospectiva. Estos días coinciden dos exposiciones de su trabajo en Madrid y
Palma de Mallorca.

Ante la omnipresencia de la fotografía digital,
Miroslav Tichý representa el camino opuesto. Imágenes borrosas, rayadas o
subexpuestas, impresas sobre papeles rasgados a mano, enmarcados a veces por
cartones coloreados. Un universo poético, sensual, misterioso, manual. Y no por
ello resulta primitivo. "Si quieres ser famoso tienes que hacer algo y hacerlo
peor que cualquier persona del mundo entero", afirma Tichý. Cínico. Filósofo. Lo
dice en el documental Tarzán jubilado, de su protector, estudioso y
coleccionista Roman Buxbaum.
Fietta Jarque. tomado de El País. Click para seguir leyendo.

3.26.2009



Hay que hacer las cosas deshaciéndolas. Todo ha desaparecido una vez más. Hay que tener el valor para dar la pincelada final que hace que todo desaparezca.
Alberto Giacometti

2.26.2009

Lo demás

¿De qué se trata en realidad, esta necesidad de compararlo todo, de hacer que cada cosa
se parezca a otra cosa, de abrirse paso a fuerza de metáforas hacia un tipo de calma
que no sea parecida a un andamio construido alrededor el aire, sino concretamente eso?
Me senté en una iglesia en Masaya, Nicaragua, mientras caía la tarde,
elegí el banco por la forma en que la luz bañaba el suelo, filtrándose a través de los vitrales con reflejos rojos.
Pensaba, al observarla, que esa luz se parecía un poco a una mancha de sangre
que se fuera extendiendo sobre algo blando y luego se la dejara al sol; quizá se pareciera más
al agua de sandía derramada sobre sábanas blancas. Pero al final,
honestamente, se parecía más a una luz roja reflejada en el suelo de una glesia en Masaya, Nicaragua,
mientras caía la tarde. Y te pido perdón por apartar esa luz de sí misma,
por anunciarte que esta noche la luna es más delgada que una moneda sumergida en agua,
por decirte que cuando te reís te parecés a un fósforo al momento de encenderse.
Yo viviría, si pudiera, de un fogonazo cegador a otro,
si eso no comprendiera alguna forma de desesperación, un debilitamiento
de la fe, si es que puedo tomar prestada esa metáfora; un desarmarnos a nosotros mismos como un rompecabezas,
junto con cada vínculo que establecemos y pedimos; la plenitud, sin duda,
es algo secundario y más penoso. Puesto que cada vez que respiramos
es en verdad igual a la vez anterior; caso contrario, tengo que creer,
que eso que se transmite, se comparte, o al menos se recuerda, es hacia dónde va esa respiración,
por qué sucede, por qué la necesito; es todo, todo lo demás.

(Robin Myers
versión de zaidenwerg)

2.13.2009

La mar o el mar. Volver. Hubiera querido ser una de esas pequeñas vidas, completas dentro de una cabaña, una barca, un regato. Mas no pertenezco a esto. La naturaleza, tan soñada de lejos, tan leída, sólo me da, aquí, la dimensión de mi soledad. Es del tamaño de lo que no soy. Puedo escribirlo todo, pero la literatura es la distancia definitiva que perpetuamos entre nosotros y las cosas. Rías, cielos, vidas, lluvias, mares, montes, bosques donde nunca fui ni soy ni seré libre. Respiro hondamente y el mundo me traspasa.

Luego tristemente, se retira de mí.

(Francisco Umbral)

1.06.2009

la poeta de las matemáticas

Inger Christensen (Dinamarca, 1935-2009)

Estoy sentada en la ramita de mi sensatez
serrando, serrando con una tosca sierra oxidada
juguete escondido de mi infancia.
Sierro, sierro, se acerca el invierno

apresuraos, apresuraos, manos ansiosas,
arrojadme, arrojadme a mí misma.

1.03.2009

Mascarada y Lezginska

Para la Orquesta Filarmónica de Sonora


Soy un cadáver en la butaca 26. Olas sanguíneas bajan por los pasillos del auditorio mientras todos aplauden. Mi tristeza es un barniz más sobre las cajas acústicas. El horizonte una línea que les crece a los violinistas sobre el hombro. Mi angustia ha reventado hasta separarse como una crin más del arco, tallado una y otra vez contra las cuerdas.

Me invade la infantil violencia de un ocaso armenio. Me atropella un carro de fuego con cuatro chelos. La noche del mundo es una telaraña, ingrávida, afuera. Dentro del auditorio tocan Mascarada de Aram Kachaturian. El director de orquesta reclama con un dibujo en los dedos el sonido al aire. La música se ha despeinado.

Los violines son sincronía de avispas que gritan lo que duele mientras los tragos de saliva aterrizan en el corazón, que para el final del concierto pesa como la bolsa de dulces de un niño en una fiesta. El concierto que dio fin a la VII temporada de la Orquesta, fue en el Auditorio Cívico, gratuito, uno más dentro de la peregrinación de la Filarmónica por el Estado.

Los intérpretes miran hondo, abren con cada nota otra piel del vacío, desprendidos del cuerpo que ejecuta, mientras el pulmón de la noche es un trombón y las percusiones un reclamo de intensidad.

Por una hora el paladar sabe a lágrimas que bajan y suben por la garganta al tiempo que un hilo invisible mueve a los chelistas de lado a lado cada vez más rápido. Los violines reposan como un gato sobre las piernas de negro. El director brinca con un aire de demonio sobre la duela para indicar continuidad. El concierto que comenzó con la sinfonía No. 7 de Beethoven se ha desdoblado para culminar con la gravedad dramática de los violines armenios, y se siente la libertad y lujuria del sonido, la potencia lírica de Khachaturian en todos los dedos de la Orquesta.

v

Hermosillo, Sonora, Mexico

algunos lugares

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