7.07.2009

Einfülung sándwich o de perdida hubiese hecho el voto nulo

Hubiera preferido no volver temprano a casa. El barrio está vacío y siento un charco en los ojos. En ambos ojos. He contado mis pasos como si fuera delito. En silencio. Deseando que nadie escuche. Llego a casa. Hago un nudo en la cortina y miro la escasa gente que anda por la calle. Es día de elecciones. La desazón es absoluta. Voté después de leer veintitrés razones para no hacerlo. Pero qué importa en realidad. El centro está muerto. El teléfono público afuera es de los objetos más tristes que he visto en mucho tiempo. Einfülung o más bien proyección sentimental. Explicaba tras sus lentes el profe de la facultad de Bellas Artes. Se dice cuando un artista dota de sus emociones a su obra. Pareciera fácil penetrar las cosas con la emoción. Einfülung la lámpara. Einfülung el lápiz. Todo es tan triste. Si soy bipolar seguramente este lápiz sonreirá en un momento. Miro con atención la goma rosa.
Nada.
Suena el teléfono. Suena otra vez. El cielo afuera proyecta una luz naranja sobre las paredes de enfrente. Es Do. Lo sé. Einfülung Do. Debiera contestarle y quizá por eso dejo que siga sonando. Si esto fuera un sueño seguro contesto. Pero no es un sueño. Por fin respondo: Einfülung Do. Do dice: ¿Qué?
Cuantas ganas de contarle a Do lo que pasa por mi cabeza. Por mi cuerpo. Y digo nada y le invito un café mientras me concentro en retener en los dedos la forma del teléfono. Nada. Hace viento. Afuera la basura corre como bichos gigantes por la calle. No quiero ver las noticias porque voté y me abruma saber que veré el fallido reflejo de mi acto en la tele.
Do.
Me intriga tanto pensar en el mecanismo de vida de Do. A qué hora se levanta. Qué hace. Qué se prepara para el desayuno. Adoro los desayunos. Qué zapatos usa. Cómo mira a los extraños en el metro. Me abstengo. Me abstengo de pensar en Do mientras hago un sándwich. Me concentro en el pan. Ya está. Enciendo la tele. Me siento estúpido. Ganará el de siempre.
El candidato.
Einfülung el mundo. Me veo en cada cosa. Me veo en los demás. El lustrador de zapatos. El pintor. El repartidor de pizza. Esa mujer que camina en zapatillas. Somos una cosa triste. El teléfono parece mirarme desde afuera. Einfülung. Muerdo mi sándwich con coraje. Me acuesto en el suelo. Pasa una cucaracha cerca. Es grande y ocupada. La envidio.
Do.
De nuevo me engancho a Do. Va en el metro. Me pregunto por qué arruga el entrecejo. Qué mira. El viento mueve torpemente la cortina. Quisiera decirle a alguien cuanto siento. Me atemorizan los ruidos de la casa. Se me olvidan. Crujen las bisagras de la puerta. Cierro los ojos. Pienso en ese petirrojo que nos cantaba en el parque aquella tarde. La sonrisa de Do.
Despacio.
Muerdo el sándwich.

v

Hermosillo, Sonora, Mexico

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