12.31.2010

despidiendo el año


la última mañana del año: café y Monty Python,
y deseando que así de bueno venga el año nuevo.
un abrazo, si es que hay alguien por ahí, y este videíto que entenderá muy bien cualquier pintor que haya realizado obra por encargo ;)

12.22.2010

a veces quedarse quieto también es vivir

Ya que todo se edifica hacia algo, sin razón o con razón
como Arquitectura, porque planeado y luego abandonado
cuando se culmina
vivirá después, en el sol y en la sombra, por cierta cantidad de años.
¿A quién le importa qué estuvo antes? No hay posibilidad de retroceder
porque estar parado significa la muerte, y la vida se está moviendo
moviéndose hacia la muerte. Pero a veces quedarse quieto
también es vivir.

John Ashbery, fragmento de Los Bungalows, Colecccion Visor de poesía.
tomado de aquí.

12.13.2010

una mujer que no duerme

"Un día como éste, un poco después, o un poco antes, descubres sin sorpresa que algo no funciona, que, para hablar sin reticencias, no sabes vivir, que no sabrás jamás.
El sol pega sobre las láminas del tejado. El calor en la buhardilla es insoportable. Estás sentado, arrinconado entre el banco y la repisa, con un libro abierto sobre las rodillas. No lees ya desde hace rato. Tus ojos se quedan clavados en la repisa de madera blanca, en una palangana de plástico rosa dentro de la cual se enmohecen seis calcetines. El humo de tu cigarrillo abandonado en el cenicero se eleva, en línea recta o casi, y forma una capa inestable bajo el techo marcado por minúsculas fisuras.
Algo se rompía, algo se ha roto. Ya no te sientes -¿cómo decirlo?- sostenido: algo que, te parecía, te parece, te ha confortado hasta entonces, te ha alegrado el corazón, el sentimiento de tu existencia, de tu importancia casi, la impresión de estar adherido, de nadar en el mundo, de pronto te abandona."
Georges Perec
 de Un hombre que duerme



Saliste de la Uni y no supiste a dónde ir. Fuiste a tu casa. Ahora bebes café con leche y no te importa que sea noche y que quizá mañana no despiertes. No puedes dejar de leer, de pensar en voz alta y en segunda persona, y aunque la lectura sea a veces densa (maravillosa), tampoco puedes dejar de sonreír porque, además de que el libro está bien cabrón, ya lo sabías mientras tomabas el autobus en la Uni, lo sabes ahora que haces el tonto en segunda persona: ya comenzaron tus vacaciones :D


Perec


11.28.2010

el ojo del tiempo: Reynold Reynolds


Secret Life from reynold.reynolds on Vimeo.

Lo descubrí por un artículo en el periódico y ahora no puedo dejar de ver sus videos y sentir en la boca del estómago algo entre placer y vértigo. En éste, una habitación cobra vida, y los pensamientos de la chica que la habita parecen volverse silvestres, creciendo por todo el inmueble. El tiempo se desfasa y libera las rutinas del hambre. Entonces las narrativas del deseo encarnan en el espacio.

"No será un 'storyteller', un contador de historias, pero desde luego es un provocador de sensaciones. "Quiero que quede clara la diferencia entre imágenes y sensaciones. En mi obra están ligadas, sin embargo mi inspiración arranca de mi imaginación, y ahí son imágenes, y después produzco la obra, que a veces provoca sensaciones diferentes a las que yo había previsto". Reynolds para El País.

9.26.2010

Bansky

Un fotograma de 'Exit Through the Gift Shop' de Banksy.- tomado de  elpaís
o algo acerca de como domar una pared...

9.22.2010

El hombre detenido

"Este mundo, tal como lo vemos, está sucediendo"
Pablo Tarso




Bruce Conner





En realidad no creo haber nacido para hacer algo, dice Luis, mientras teclea rápidamente un informe en la computadora y voltea con sus ojos lentos, lentísimos, a ver a su compañera. Ana, la secre del escritorio contiguo, lo mira fijo, sonríe agradeciendo el lapso de distracción, y aleja despacio sus dedos del teclado, ¿de veras crees eso?, le pregunta. Luis sorbe un poco de café y se truena los dedos de los pies doblados dentro del charol de esos zapatos negros que tanto le gustan.

Ana conoció a Luis en el restaurante de enseguida, él era un magnífico cocinero, sólo que el restaurante cerró y entonces Ana le comentó de una vacante de secretaria, Luis, un poco incomodo por el género del oficio, aplicó, y no le sorprendió que le dieran el trabajo. Él siempre obtenía el trabajo.

Cuando estaba en el restaurante, dice Luis, cada vez que ponía a cocinar un trozo de carne, me quedaba fijamente mirándola, esperando a que estuviera en su punto exacto, hasta que comenzaba a abrirse un pasillo entre yo y el hombre que sostenía la sartén. Era como un túnel blanco, continúa sin parpadear, la carne se convertía en una incógnita y el tiempo, el aceite y el calor en factores planos, hasta que volvía en mí y continuaba la labor, por fortuna la carne casi siempre llegó a tiempo a los platos de aquellos comensales y pude durar largo rato en el trabajo.

Ahora de secretaria toco teclas sin parar y vuelve a abrirse ese pasillo blanco entre yo y el de los dedos sobre el teclado. Lo mismo me pasó cuando fui ayudante de sastre y conductor de un taxi. Cualquier labor me embota hasta el punto en que es inevitable dejar mi cuerpo con calma, caminar por ese túnel blanco y andar hasta una playa. La labor sigue sola, mecánica, sin mí, y sólo puedo volver al cuerpo después de fijamente mirar ese mar.

Trabajo desde los dieciocho y toda la vida ha sido así, no importa lo que haga, llega un momento en que me voy y estoy en esa playa de arena blanca que conocí cuando tenía diez. Mis padres me llevaron. Ahí toqué la arena por primera vez y el mar me devoró el cuerpo.

Probablemente, Luis, lo que necesitas es ir a esa playa de nuevo, para que acabes con el estigma, no es posible, dice Ana (a la vez que mastica con destreza un chicle) que todo el tiempo fantasees con ir y no hagas nada.

Es que esto es más que fantasía. Ana no entendía que esto es más que fantasía. Es un momento que vuelve y se hospeda en mi cuerpo, siempre ese exacto mar, siempre sintiéndome apunto de un placer que atropella cualquier labor, cualquier presente.

Pasaron meses y Ana regaló en su cumpleaños a Luis un boleto de avión con destino a la playa de arena blanca, Luis fue a pasar sus vacaciones de verano ahí. Llegó a la playa con la camisa del trabajo puesta, esa que dice Fernández en la bolsa derecha y en los pies los zapatos negros que tanto le gustaban. Caminó un poco por la arena. No se atrevió a tocar el agua, se quedó sentado, contemplando las terribles olas que levantaban los cuerpecitos de intrépidos surfistas. Cenó crustáceos con vino tinto y se fue a hospedar a un hotel. Durmió la mejor noche de su vida. No cabía de placer, nunca creyó haber disfrutado tanto.

Al otro día despertó como si nunca hubiera cerrado los ojos. No conocía esa sensación. Después se dio cuenta de que no podía mover las manos, ni tronarse los dedos de los pies, como acostumbraba hacer a cada rato, volteó para todos lados, o por los menos eso creyó que hacía mientras se apoderaba de él la idea de que era un hueco volteando a ver todo lo hueco. Se familiarizó con un extraño olor a nada. Una luz opaca se encargaba de comérselo todo, Luis podría jurar que le comía hasta dentro del ojo.

Entumido, no escuchó más la violencia de las olas. Tardó sólo unos minutos en comprender que su cuerpo entero le había preparado una emboscada. Pudo sentir como frente a él se abría largo aquel pasillo blanco que tantas veces alucinó.

Alcanzó a escuchar la fuga de sus propias pisadas, reconoció el taconeo de esos zapatos de charol que tanto le gustaban, y entre más inaudibles eran los pasos más ruidoso se volvía su propio jamás.

8.12.2010

documenta

"Sólo es contemporáneo aquél que es anacrónico, porque sólo el que se sitúa fuera de su tiempo lo puede contemplar."

Extraído de un texto sobre la documenta X de Catherine David, en la que reivindica la historia frente a la amnesia y "al todo vale" postmodernos. Escrito por Manuel Borja-Villel. Link.

8.09.2010

ahora (veneciou reloaded)

"No hay azar, nada fortuito hay en la planificación de las cosas que nos rodean. Un ritmo secreto guía la mano de quien coloca los objetos. Un ritmo secreto que sólo un ojo atento e imaginativo puede percibir."

Baba Diop, periodista y crítico de arte.

8.07.2010

los bañistas viscerales

detalle de pintura en proceso los bañistas vicerales
No sé de dónde vino este cielo a tocar los territorios del verano. Lo que sí sé es que un cielo con nubes salvajes nos vuelve afortunados. Nos empuja a salir de las habitaciones y mirar hacia arriba.

Llueve y, por este día, no hay un sol quemándolo todo.

Pero la tarde se vuelve surrealista. Mis vecinos comienzan a tumbar las bardas que cierran la cuadra para darle salida al agua, que ya se mete a las casas y nos inunda un poco. Mientras frente a mí se desploman los muros y mis vecinos parecen salir de un documental del Berlin Mauer, veo a una madre que baja del camión con sus chicos en medio de la violencia del agua, sacudiendo entre sus manos un inútil paraguas. Al final lo deja sobre la calle y ella y sus chicos corren y sonríen borrosos por la lluvia. Brincan los charcos.

La precipitación me deja por un rato incomunicada. Me quedo sola con mis cuadros en una tregua de espacio y alquiler por esta casa. Pinto a unos bañistas viscerales.

Hace poco conocí a una curadora de arte que estaba de paso por la ciudad. Ella me preguntaba por qué seguía pintando. Ya casi nadie pinta, me dijo. En ese momento cerré los ojos para encontrar la respuesta pero no hubo palabras, sólo un denso rosa alizarín que me atravesó como un animal embravecido, los abrí y no supe cómo explicar eso. Porque me gusta, respondí. De tan simple sentí mi propio esquema. Mi esqueleto. Ahora pienso que la verdad es muy simple: amo la pintura, amo la figura humana y estoy comenzando a creer que amo todas las prácticas "obsoletas".

Miro a las personas por la calle correr para cubrirse de la lluvia. Cerca de casa, por las vías del tren, la gente se detiene a mirar como cae agua a la laguna que antes era una presa. Escucho a los niños murmurar palabras como nube, agua, cielo.

La lluvia nos pone así de simples, no es esquema, es que no hay mucho que explicar cuando se sienten así los huesos.

Imagino a la gente, mi gente, en los distintos lugares que de seguro ocupan bajo este cielo salvaje. Cada quien está donde quiere estar, me decía un amigo. Ahora me gusta imaginar que, en cualquiera que sea ese sitio, alguién siente sus huesos bajo el agua con la misma certeza que ahora siento los míos.

8.03.2010

la silenciosa en el desierto

trae cositas nuevas en el maletín.




Son algunas imágenes de mi última expo, que por cierto dediqué a los amigos escritores, a los escritores que no son amigos y a algunos libros, que a veces, parecieran jugar un poco conmigo, pues (los amigos, los escritores y los libros) se instalan en mi imaginario de una forma profunda, moviéndome todo, hasta que me pongo muy emotiva o un poco absurda, o ambas. Así que, lo sé, porque me lo han dicho (los amigos escritores) ya no son tiempos para el romaticismo, pero yo lo sigo practicando igual; entonces aqui va una viñeta de lo que sus grandes voces le han susurrado a mis pequeños formatos... click.

7.13.2010

Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo

 óleo sobre tela. 20x20 cm. 2010


Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco
con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.


Julio Cortázar

5.31.2010

como los buitres que van al zoo

    Alfredo Káram. Hermosillo, 2010
 
En estos links (fotografía, baldíoshay más fotos del Káram, que por cierto, es uno de los tres ganadores del concurso interno realizado este año por la Fundación Tierney. ¡Enhorabuena!

5.29.2010

ciudad pintada con té

las infusiones de Elektra. Barcelona. 2008 

La joven de gran nariz asoma por la ventana. El autobús arranca. El agudo perfil de la joven recorta la ciudad que a medida que avanzamos se convierte en un paisaje veloz.
Después de unos metros gritan “bajan”. El cuadro perfecto que hace el perfil de mi compañera de viaje se ve intervenido al estacionarnos en un edificio rayado con grafiti trepe. Ahora es un cuadro gótico con inscripciones.
Volteo hacia los pasajeros para ver si ellos lo saben. Algunos lo miran, quizá reconocen la luz que brilla al fondo de la ventana como el oro, posiblemente a otros el perfil de la nariz pronunciada les ha dado una pista.
Los de enfrente observan desorientados. Será que intuyen en el trazo trepe (ese que sólo se hace en los lugares altos) la acrobacia de una escritura parecida a la incertidumbre. Noto que los de al lado voltean apenas con el rabillo del ojo. A estos últimos estoy segura que no les gusta el arte gótico. Aún así, la escena del día ha cambiado.
“En la ciudad ya no se sabía demasiado de qué lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo. “ Lo dice Julio Cortázar en un cuento, también relata la inquietud de una niña por utilizar una tiza que le robó a un profe en el colegio.
No todos robamos una tiza para usarla sobre el muro. No todos dominamos de esa manera el miedo; pero es indudable que siempre, como el personaje de Cortázar, pretendemos un dibujo. Lo veo en el paletero que mira al horizonte mientras me da un helado. Lo veo en los niños haciendo rulitos con un palo en la tierra. Lo veo en los acompasados dedos que van y vienen sobre la piel de los novios colegiales.
Dibujamos para sostener lo inasible. Trazamos líneas en el aire que está en medio de las cosas. Hacemos, constantemente, una estructura para comprender el mundo. Dibujar es construir un andamio para la mirada. Y subir a ese andamio es tocar la belleza.
Algunos artistas se llevan el andamio a los museos. Esos recintos silenciosos que guardan la obra en las ciudades. No todo lo que está dentro de un museo complace, pero eso es bueno porque cuando sucede, se puede distinguir en ocasiones una particular belleza, que fue revelación para otros ojos y ahora, convertida en una pieza de arte, nos revela algo de nosotros mismos. Esa belleza nos refleja y por eso abisma; y tan sólo advertirla es gozo y a la vez escalofrío.
Hace poco leía en un diario que el museo es un depósito de miradas. Un espacio donde todos, incluso los desamparados, debieran tener cabida. En la nota, un enfermo mental era más acertado para describir una obra que el guía, éste último lo celebraba. Conocer la manera en la que otros perciben el mundo agiganta la mirada y nos vuelve sin duda más humanos.
Pronto estará en la ciudad la obra de Luis Nishizawa. Ese pintor que al estar frente al lienzo recuerda el color de las flores que de niño encontró una vez sobre la mesa de su casa. Eran muchas, dice. Después supo que en los pueblos, cuando muere un niño, se llena de flores la mesa y ahí se pone el ataúd. Las flores eran para su hermano. ¿Qué será para nuestros ojos encontrar en sus cuadros esos tonos amarillo oscuro que tenían las flores?
Bajo del autobús en un café del centro. Dibujo sobre una servilleta el cuadro gótico que vi a bordo, con manchitas de té agrego flores.

5.24.2010

el cielo y los ojos de Dante

Fotos: Gilda Mercado
La maravillosa teoría del vuelo dibujada por Dante.
Ahora lo entiendo :)
Gracias a D. y G. Los quiero.

5.21.2010

optimismo radical

Liliana Porter
The Riddle (Man with Balloon) 2010
Figurita y globo de helio sobre base
de madera base: 30.5 x 23 x 2.54 cm.;
approx. altura del globo 178 cm.

 Optimismo radical se titula la expo, es una colectiva en la Josée Bienvenu Galery, a la que no iré porque no tengo visa y además queda muy lejos. Pero subo esta pieza de Liliana Porter porque me resulta inquietante. Un día muy cursi de Febrero nos preguntábamos Overcast y yo acerca del misterio de los globos. Ese día casi toda la gente que encontramos por el centro pendía de una esfera roja rellena de helio, y sonreía. Nosotros, y seguro que muchos de los portadores de globos; estábamos en una crisis de alacenas vacías, mientras en el cielo, veíamos como rebotaban entre sí montones de globlos garabateados con frases empalagosas. Por el contrario, abajo, la gente hacía un esfuerzo por no tocarse ni con los hombros unos a otros. ¿Qué significan los globos? Yo padezco de optimismo radical y aún así no lo entiendo. Overcast decía que es al revés: nosotros somos los que parecemos divertidos a los globos. A mí el enigma de Liliana Porter me hace pensar que atrapar el aire nos sosiega. Nos gusta andar por la calle con una bolsita llena de lo inasible.

5.17.2010

Fahrenheit 451


En la prepa me acercó a la literatura y a un chico que al salir de clases se tomaba una fanta y miraba lejos desde la tienda donde había futbolitos. Al cruzar el boulevard que separaba la prepa de la tienda siempre creí que me miraba a los ojos. Después supe que miraba algo que le susurraban Los jaguares desde su walkman. Yo leía entonces sobre bomberos que queman libros porque la lectura propicia infelicidad. El chico de la soda en las manos escuchaba lo que ahora considero el único disco bueno de esa banda que tanto nos gustaba. Algunas veces intercambiamos audífonos por libro. Otras jugamos futbolito. Antes de eso no me gustaba la ciencia ficción, pero entonces me dijo algo sobre el fuego que cesa mundos; algo sobre una banca y páginas y ser otra. Ahora, que sé que en realidad existen los bomberos sin agua, Fahrenheit es ya novela gráfica; y yo de nuevo la quiero tener. Además, lo que he visto en las ilustraciones de Tim Hamilton me parece tan exacto que se mezcla con mi recuerdo de esos días altamente fahrenheit, en los que yo era terrible en las mesitas de futbol.

Imágen: detalle de la novela gráfica Fharenheit 451 de Ray Bradbury
ilustrada por Tim Hamilton. Fuente.

5.03.2010

el Moha en Iztapalapa

Carlos Rodríguez Mohamed expondrá en la Galería Central, del D.F.
Calz. Ignacio Zaragoza, col. Fuentes de Zaragoza, entre metro Acatitla y Peñon Viejo. 
La inauguración es el 8 de mayo a las 12 hrs.
Vayan, y me cuentan.
Un abrazo al Moha.

5.01.2010

Hopper visto desde la calle

-"¿Qué veis en este cuadro?". -"Una mujer triste con un papel en la mano". -"¿Qué puede ser ese papel?". -"El aviso de que le han subido el alquiler". "O que tiene que abandonar la habitación".
El cuadro del que hablan es 'Habitación de Hotel' de Edward Hopper. La interpretación, un grupo de personas sin hogar del centro del Ayuntamiento de Madrid 'Juan Luis Vives', que ayer protagonizaron una visita especial al Museo Thyssen.
"La idea de estas visitas de colectivos con necesidades especiales es convertir un lugar de prestigio cultural como el museo en un espacio donde todos tienen cabida. Pero cuando vas con ellos te das cuenta de que un museo es un depósito de miradas y que hay millones de maneras de mirar", explica Alberto, el educador-guía en esta visita.
Los protagonistas, en este caso, no son tantos las pinturas abstractas, fotorrealistas o postimpresionistas que están colgadas en las paredes. Los protagonistas son los que, acostumbrados a ser nada en mitad de una calle, recuperan la voz para descolgarlas y hacerlas suyas, pero suyas de verdad.
"El resultado de estas visitas es cederles el espacio y la voz pero te das cuenta de cómo se puede convertir en un importante recurso. A veces, ellos hablan con más propiedad de la interpretación de los cuadros que nosotros y ves cómo un enfermo mental te habla de que la figura representada está triste por cómo se toca las manos", añade Alberto.

por Carmen Serna 
tomado de el mundo.es

4.26.2010

sietemesina



Milt Kobayashi. billy's-funny-hat. óleo sobre tela.

Tengo la cabeza llena de palabras. En vez de avanzar en el proyecto que llevo a medias vuelvo a la página de Milt Kobayashi una y otra vez. Me da un poco de pena que todos mis conocimientos de pintura sean virtuales pero, qué más da, ese rosa me hipnotiza. Me recuerda a un poema de Laura Lovob que me gusta mucho. El poema me recuerda a mí. Eso me recuerda que debo ir a dormir porque mañana hay que trabajar. Aquí les dejo a Laura:    

Soy sietemesina, todavía
me falta un poco
para persona. Nací
como un pez, me guardaron
días en una cajita
para que todos me miren.
Dicen que a los dos
sabía los colores y hablaba
sin parar. Después llegué
las dos casas. Por la amarilla
crecía la luz. Gritaba desde la cama
a las figuras que volaban
desde el techo. Mis manos
dormían más que yo
y despertaban
llenas de arena. Mamá
dibujó plantas en una pared;
cuando aprendí, llené otra
con rulitos. Tenía un jilguero
que reemplazaban
si se moría. Elegí
los colores del otro
el de las visitas, rojo
y rosa como un hechizo. Con el tiempo,
las casas
llegaron a once y la mochila
de caracol me siguió
hasta hace poco. En la escuela
era buena, dos veces
llevé la bandera y dos
fui en penitencia. Me gustan
los animales y los niños,
y no me importa
que suene mal. También
me gusta no hacer nada
por la mañana y algunas drogas
y Pablo. Tuve muchos perros
que encontré en la calle, una
vive en lo de mi mamá, petisa
y blanca como banqueta. Mi gata
ve cosas que yo no puedo, mira
la pantalla mientras escribo.
Siempre soñé ganar una beca
para comprar ropa y pasear
todo el tiempo. De vieja
me voy a volver loca, vestida
siempre de un sólo color. Ahora,
tengo veinticinco años.
La semana pasada
vi una ola
de mariposas.
Laura Lobov (Buenos Aires, Argentina, 1978)

3.30.2010

cositas nuevas


Aquí

Creo que la gente de la cuadra comenzó a partir desde ayer. Me gusta imaginar que todos se fueron al mar. Los niños que suelen patear el balón de fut le dieron una tregua a mi pared. Sólo se escuchan ladridos como una nube de perros lejanos. Yo, mientras dibujo, espero que pase el tren que recorre el bordo de lo que antes era la presa,  haciendo vibrar a los durmientes con su ruído de otro tiempo. Esta noche y desde hace algunos días estoy aventurada en unas ilustraciones para niños. Este es quizá el mejor encargo que he tenido: tocar la infancia. Los dibujos acompañarán la poesía de Sergio Valenzuela, y la publicación es con el fin de concientizar sobre el tema del agua. En el link que está debajo de mi gran naríz hay una probadita y también hay unas pinturas nuevas. 
Cuando se publique el libro se los comparto. 
Por lo pronto salud, mañana sol y buen tiempo :)
foto: Miguel Guzmán, 2009.

3.09.2010

mora peces sol

Meditación en Lagunitas

Todos los nuevos pensamientos son acerca de la pérdida.
En eso se parecen a todos los viejos.
La idea, por ejemplo, de que cada detalle
borra la luminosa claridad de una idea general. De que ese pájaro
carpintero con cara de payaso, que está horadando la corteza muerta
y ya tallada de ese abedul negro, por su sola presencia,
es una suerte de desprendimiento trágico de un mundo primigenio
hecho todo de luz indivisa. O aquel otro concepto
de que como no existe en este mundo nada
que equivalga a la zarza de la mora,
toda palabra es elegía de lo que significa.
Anoche, tarde, hablábamos con un amigo de eso,
y había en su voz un dejo de tristeza, un tono casi quejumbroso.
Después de un rato comprendí que cuando se habla de esta forma
todo termina disolviéndose: justicia,
pino, mujer, cabello, vos y yo. Pensé en una mujer
con la que hacía el amor, y me acordé de cómo, algunas veces
al agarrarle los pequeños hombros con las manos,
sentía un violento asombro ante su presencia,
como una sed de sal, del río de mi infancia,
con sus islas de sauces, la música pueril de la lancha de paseo,
las zonas pantanosas en las que capturábamos
aquellos pececitos color naranja y plata
que se llamaban peces sol. Nada tenía que ver con ella.
Anhelo, le decimos, porque el deseo está lleno
de infinitas distancias. Me parece que yo fui lo mismo para ella.
Pero me acuerdo tanto de la forma en que sus manos
partían el pan, o aquello que su padre le dijo que la había lastimado,
las cosas que soñaba. Hay algunos momentos en que el cuerpo y las palabras
son igualmente numinosos, días
que son como la continuación de la carne,
Tanta ternura, de esas tardes y esas noches,
diciendo mora, mora, mora, mora.

(Robert Hass
Traducido por Zaidenwerg)

3.02.2010

volver a casa,



Luis Camnitzer. Landscape as an attitude, 1979

a mi frente,
con el paisaje como una actitud.


Aquí más de su obra y una entrevista.

2.04.2010

balsa

Me fui a buscar el mar.
Dejo éste por un tiempo.
Gracias por visitarme.
Para Iván Ballesteros Rojo
He visto a los pájaros sobrevolar haciendo una V.
Estoy en el autoexilio, como dirías,
estoy confundida con los días.
Un perro corre tras una pelota que se ha ido al mar,
nada y la trae de regreso,
la deja a un lado y comienza a escarbar en la arena.
¿Qué es mirar el mar,
escuchar el mar?
Dejar el cuerpo. Eso seguramente,
mientras el sol hace una caricia
simulando el tiempo, justo
como esos relojes que hacen la hora con el paso de la sombra.
Si miro a la distancia está el país que dejé
en el horizonte.
Es una línea y no habla.
Una línea dormida en otro uso horario.
Desde allá vienen los barcos
con sus velitas tímidas.
Aquí frente a mí el mar ruge. Ruge
doblándose sobre sí mismo
en la ola perfecta.
La espuma se levanta como una horda de ancianos
en su último esfuerzo vital
y después se distiende en la arena.
Yo miro mi sombra
con ganas de otorgarle todo,
de darle mi respiración
de clavarme en ella.
¿Qué habrás hecho ayer en Hermosillo?
Celebrar seguro,
amanecer en esa azotea con espléndida vista.
Te cuento un chiste que escuché hoy:
¿qué es la patofobia?
un miedo terrible a que en cualquier momento
te esté mirando un pato.
La gente se abraza. Ahora mismo
desafiando con la piel el frío, la gente, sencillamente
se abraza, cuan bella es la cercanía,
el latir, el olor, el calor que emana la piel,
nunca lo había apreciado tanto.
Te dibujo una ola (es muy difícil).

Barcelona, 2008.

1.26.2010

quiero saltar como Picabia


Entr'acte de René Clair (fragmento), de los tiempos dadás, 1924 para ser más exacta, con actuaciones de Duchamp, Picabia, Satie.


... y ya nunca hablar de arte.

escafandras


boceto para interiores del libro de poesía para niños Son de Agua del escritor sonorense Sergio Valenzuela.

v

Hermosillo, Sonora, Mexico

algunos lugares

archivo